Software de distribución de última milla y gestión de repartos
Más de 30 paradas diarias con papel, sin tracking y con el cliente llamando a preguntar es un problema de sistema, no de equipo. Esto tiene solución técnica concreta.
Lo que hace que la última milla sea cara e impredecible
Cada uno de estos síntomas tiene un coste visible. Sumados, explican por qué la última milla es el segmento más caro de la cadena de suministro para quienes no tienen el proceso bien automatizado.
Rutas que se construyen a mano cada mañana
El encargado ordena las paradas por criterio propio, con Excel o con la memoria. Con 30 o más paradas diarias, la diferencia entre una ruta optimizada y una intuitiva puede ser de 40 km y 90 minutos.
Albaranes en papel que vuelven tarde o no vuelven
El repartidor firma el albarán, el destinatario se queda una copia y la empresa no sabe si la entrega fue correcta hasta que el papel llega a oficina, a veces días después.
El cliente llama preguntando dónde está su pedido
Sin tracking activo, la única forma de responder es llamar al repartidor. Cuando la línea tiene 20 clientes esperando y 5 repartidores en ruta, eso escala rápido.
Intentos fallidos que cuestan más que la entrega
El repartidor va, el destinatario no está, el pedido vuelve. Sin gestión de ventanas horarias y avisos previos, la tasa de fallos puede llegar al 15-20% en B2C.
Liquidación de repartidores calculada a mano
Contar las entregas realizadas, los rechazos, las incidencias y calcular el importe que corresponde a cada autónomo o empresa subcontratada al final del día o de la semana: proceso manual, propenso a disputas.
Sin datos para mejorar la operación
Cuántas entregas hace cada repartidor, qué zonas tienen más fallos, qué clientes generan más tiempo de descarga. Sin ese dato, cada día se repite el mismo problema sin corrección posible.
Qué incluye el sistema
Optimización automática de rutas
El sistema calcula el orden óptimo de paradas teniendo en cuenta ventanas horarias de clientes, capacidad del vehículo, zonas de reparto y tiempo estimado en cada punto.
App del repartidor offline-first
Lista de paradas ordenada, instrucciones de entrega, formulario de confirmación con foto y firma digital. Funciona sin cobertura y sincroniza cuando recupera red.
Firma digital con validez legal
El destinatario firma en la pantalla del dispositivo del repartidor. La firma queda asociada al albarán digital, con timestamp y geolocalización del punto de entrega.
Tracking en tiempo real para el destinatario
Enlace de seguimiento enviado por SMS o email: el destinatario ve dónde está el repartidor y una ventana horaria actualizada. Sin instalar nada.
Gestión de incidencias en ruta
El repartidor registra rechazos, entregas parciales, daños o ausencias del destinatario desde la app. La incidencia llega a oficina en segundos, no al final del turno.
Liquidación automática de repartidores
El sistema calcula el importe correspondiente a cada repartidor o empresa subcontratada a partir de las entregas confirmadas, tarifas por zona y conceptos pactados.
Panel de control en tiempo real
El coordinador de reparto ve en un mapa todas las rutas activas, el progreso de cada repartidor y las incidencias abiertas. Interviene cuando hace falta, no cuando ya es tarde.
Integración con ERP y sistemas de pedidos
Los pedidos entran desde el ERP o la plataforma de ventas y se convierten en rutas automáticamente. Las entregas confirmadas actualizan el stock y desencadenan la facturación.
SaaS de reparto vs sistema a medida
Hay plataformas SaaS de última milla que funcionan bien para distribución estándar: rutas fijas, clientes con horarios regulares, tarifas uniformes. Si ese es tu perfil, un SaaS puede ser la opción más económica de entrada.
El punto donde un sistema a medida tiene sentido es cuando la operativa tiene reglas propias que los SaaS no modelan: tarifas por zona y tipo de mercancía con múltiples variables, integración con un ERP propietario sin conector disponible, liquidación de repartidores autónomos con conceptos específicos, o clientes B2B que exigen tracking con su propio branding.
La señal más clara de que has superado el SaaS es que tienes un coordinador de reparto gestionando excepciones fuera del sistema (en WhatsApp, llamando a cada repartidor) mientras el sistema "oficial" dice que todo está en ruta.
La app del repartidor: el elemento que más se subestima
La app del repartidor tiene que funcionar con una sola mano mientras el otro brazo sostiene el paquete. Con el sol dando en la pantalla, con guantes en enero, y a veces en zonas sin señal. El flujo tiene que ser brevísimo: abrir la entrega, mostrar al destinatario, recoger la firma y pasar a la siguiente. Tres toques máximo.
Si la app requiere más que eso, los repartidores dejan de usarla y vuelven al papel. Lo hemos visto en todos los proyectos donde se intentó implantar una herramienta genérica pensada para otro tipo de uso. La tasa de adopción de una app bien diseñada para reparto es del 95% o más desde la primera semana.
Qué resultado esperar en los primeros 60 días
Los indicadores que mejoran primero son los más visibles: tasa de entrega en primer intento (sube porque el destinatario recibe el aviso previo y puede prepararse), tiempo de respuesta a incidencias (baja porque llegan en tiempo real, no al final del turno) y llamadas entrantes de clientes preguntando por sus pedidos (bajan porque el tracking responde antes de que lleguen a llamar).
La mejora en coste por entrega tarda más en aparecer porque depende de la optimización de rutas acumulando histórico real. Pero en operaciones donde las rutas no estaban optimizadas, la reducción de kilómetros recorridos puede ser del 15-25% en los primeros tres meses.
Preguntas frecuentes sobre software de última milla
¿Qué diferencia hay entre un TMS y un software de última milla?
¿Cuántas paradas por ruta puede gestionar?
¿El destinatario puede ver en tiempo real su pedido?
¿Funciona offline la app del repartidor?
¿Se integra con nuestro ERP o plataforma de pedidos?
¿Cuántas paradas hace tu operación al día y con qué sistema las gestionas ahora?
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